El equipo detrás de Geeky Yogini
No somos una redacción anónima. Somos profesoras, desarrolladoras y divulgadoras que probamos cada secuencia antes de publicarla. Esta es la gente que sostiene el proyecto.
Fundadora y profesora de yoga creativo
Certificada en yoga vinyasa y meditación mindfulness. Lleva diez años dando clases a equipos de desarrollo de software en Sevilla y Madrid, donde aprendió a diseñar secuencias cortas para pausas reales de oficina.
Escribe la columna mensual de filosofía aplicada y selecciona las posturas para aliviar la tensión cervical por pantallas.
Ingeniero de software y responsable de comunidad
Trabajó once años como backend en una empresa de logística antes de compaginar su puesto con la divulgación. Desde esa experiencia escribe sobre el equilibrio entre vida digital y descanso real.
Modera los encuentros mensuales de la comunidad y prueba en casa cada esterilla o accesorio que recomendamos.
Nutricionista y redactora de bienestar
Graduada en nutrición humana y dietética, con especialización en alimentación vegetariana equilibrada. Colabora con el proyecto desde 2021 revisando cada artículo sobre hábitos y rutinas.
Se encarga de las guías de estiramiento matutino y de las recomendaciones para crear un rincón de paz en pisos pequeños.
Cada contenido pasa por tres filtros: una profesora lo practica, una persona del sector tech lo contrasta con su jornada real y la redacción verifica las fuentes. No publicamos rutinas que no hayamos probado durante al menos dos semanas.
Las entrevistas a instructores y las reseñas de retiros rurales en España se hacen siempre en persona, sin contenido patrocinado que condicione la opinión.
Nuestra historia
Geeky Yogini nació de una contradicción: amar la tecnología y necesitar desconectar de ella. Lo que empezó como una libreta de apuntes sobre posturas para aliviar el cuello se convirtió en una publicación digital que une el movimiento lento con la curiosidad intelectual.
2019 · El origen
Tras meses de dolor de cuello por jornadas de programación, la fundadora empezó a documentar secuencias de estiramiento que funcionaban de verdad. El primer post, escrito desde el sofá de un piso pequeño, reunió a un puñado de lectores que pedían más.
2021 · El giro
La publicación dejó de ser un diario para convertirse en un espacio con voz propia. Incorporamos meditaciones guiadas para entornos laborales exigentes y empezamos a entrevistar a instructores que entendían la vida digital sin demonizarla.
2023 · El arraigo
Comenzamos a recorrer España para reseñar retiros de yoga en entornos rurales. Cada visita nos confirmó que la calma no necesita grandes escenarios, solo un lugar donde el silencio tenga espacio y las manos sepan soltar el móvil.
2024 · La decisión
Rechazamos el ritmo de publicación frenético que pedían las métricas. Apostamos por artículos más largos, con referencias a la filosofía del yoga aplicada a la vida cotidiana, y por recomendaciones de accesorios sostenibles que realmente usamos.
2025 · El presente
Hoy la comunidad reúne a profesionales del sector tecnológico, creativos y amantes de la cultura pop que buscan equilibrio real. Las rutinas matutinas de estiramiento y las guías de alimentación vegetariana son las más leídas, pero lo que más valoramos son los mensajes de quienes logran crear su rincón de paz en casa.
Lo que nos mueve
La lentitud como resistencia al agotamiento digital, la inclusividad como punto de partida y la honestidad sobre lo que practicamos y recomendamos. Sin promesas de transformación instantánea, solo con constancia y curiosidad.
Nuestra razón de ser
Geeky Yogini nace de una inquietud concreta: quienes pasamos horas frente a pantallas también necesitamos habitar nuestro cuerpo con calma. No se trata de huir de la tecnología, sino de aprender a convivir con ella sin que la tensión se acumule en el cuello, los hombros y la mente.
Este proyecto reúne secuencias de asanas para la oficina, meditaciones guiadas para entornos exigentes y filosofía práctica aplicada al día a día. Todo con un enfoque inclusivo, donde la curiosidad intelectual y el movimiento lento conviven sin prisa.
Quien practica con nosotras aprende a reconocer las señales de su cuerpo antes de que el estrés se convierta en dolor. Descubre pausas conscientes que caben en una jornada laboral y construye un rincón de calma, aunque el espacio sea pequeño.